martes, 17 de marzo de 2009

La muñeca perdida

Kafka no es solo un gran escritor, también fue un hombre extraordinario. ¿Has oído alguna vez la historia de la muñeca?

Estamos en el último año de la vida de Kafka, que se ha enamorado de Dora Diamant, una chica polaca de 19 o 20 años de familia hasídica que se ha fugado de casa y ahora vive en Berlín. Tiene la mitad de años que él, pero es quien le infunde valor para salir de Praga, algo que Kafka desea hacer desde hace mucho, y se convierte en la primera y única mujer con quien Kafka vivirá jamás. Llega a Berlín en el otoño de 1923 y muere la primavera siguiente, pero esos últimos meses son probablemente los más felices de su vida. A pesar de su deteriorada salud. A pesar de las condiciones sociales de Berlín: escasez de alimentos, disturbios políticos, la peor inflación en la historia de Alemania. Pese a ser plenamente consciente de que tiene los días contados.

Todas las tardes, Kafka sale a dar un paseo por el parque. La mayoría de las veces Dora lo acompaña. Un día, se encuentran con una niña pequeña que está llorando a lágrima viva. Kafka le pregunta que le ocurre, y ella contesta que ha perdido su muñeca. Él se pone inmediatamente a inventar un cuento para explicarle lo que ha pasado. “Tu muñeca ha salido de viaje”, le dice. “¿Y tu cómo lo sabes?”, le pregunta la niña. “Porque me ha escrito una carta”, responde Kafka. La niña parece recelosa. “¿Tienes ahí la carta?”, pregunta ella. “No lo siento”, dice él, “me la he dejado en casa sin darme cuenta, pero mañana te la traigo”. Es tan persuasivo, que la niña ya no sabe que pensar. ¿Es posible que ese hombre misterioso esté diciendo la verdad?

Kafka vuelve inmediatamente a casa para escribir la carta. Se siente frente al escritorio y Dora, que ve cómo se concentra en la tarea, observa la misma gravedad y tensión que cuando compone su propia obra. No es cuestión de defraudar a la niña.

La situación requiere un verdadero trabajo literario, y está resuelto a hacerlo como debido. Si se le ocurre una mentira bonita y convincente, podrá sustituir la muñeca perdida por una realidad diferente; falsa, quizá, pero verdadera en cierto modo y verosímil según las leyes de la ficción.

Al día siguiente, Kafka vuelve apresuradamente al parque con la carta. La niña lo está esperando, y como todavía no sabe leer, él se la lee en voz alta. La muñeca lo lamenta mucho, pero está harta de vivir con la misma gente todo el tiempo. Necesita salir y ver el mundo, hacer nuevos amigos. No es que no la quiera a la niña, pero le hace falta un cambio de aire, y por lo tanto deben separarse durante una temporada. La muñeca promete entonces a la niña que le escribirá todos los días y la mantendrá al corriente de todas las actividades.

Ahí es donde la historia empieza a llegarme al alma. Ya es increíble que Kafka se tomara la molestia de escribir aquella primera carta, pero ahora se compromete a escribir otra cada día, única y exclusivamente para consolar a la niña, que resulta ser una completa desconocida para él, una criatura que se encuentra casualmente una tarde en el parque. ¿Qué clase de persona hace una cosa así? Y cumple su compromiso durante 3 semanas. Uno de los escritores mas geniales que han existido jamás sacrificando su tiempo (su precioso tiempo que va menguando cada vez más) para redactar cartas imaginarias de una muñeca perdida. Dora dice que escribía cada frase prestando una tremenda atención al detalle, que la prosa era amena, precisa y absorbente. En otras palabras, era su estilo característico, y a lo largo de 3 semanas Kafka fue diariamente al parque a leer otra carta a la niña. La muñeca crece, va al colegio, conoce a otra gente. Sigue dando a la niña garantías de su afecto, pero apunta a determinadas complicaciones que han surgido en su vida y hacen imposible su vuelta a casa. Poco a poco, Kafka va preparando a la niña para el momento en que la muñeca desaparezca de su vida por siempre jamás. Procura encontrar un final satisfactorio, pues teme que, si no lo consigue, el hechizo se rompa. Tras explorar diversas posibilidades, finalmente se decide a casar a la muñeca. Describe al joven del que se enamora, la fiesta de despedida, la boda en el campo, incluso la casa donde la muñeca vive ahora con su marido. Y entonces, en la última línea, la muñeca se despide de su antigua y querida amiga. Para entonces, claro está, la niña ya no echa de menos a la muñeca. Kafka le ha dado otra cosa a cambio, y cuando concluyen esas 3 semanas, las cartas la han aliviado de su desgracia. La niña tiene la historio, y cuando una persona es lo bastante afortunada para vivir dentro de una historia, para habitar un mundo imaginario, las penas de este mundo desaparecen. Mientras la historia sigue su curso, la realidad deja de existir.

lunes, 16 de marzo de 2009

Chase them away, chase them away...

La madre está presa, encerrada injustamente, por el solo delito de haber luchado para defender a su hijito de una muchedumbre salvaje. Es de noche. Acompañado por un amigo, burlando a los guardias, el pequeño consigue llegar hasta su madre y la mira con amor y ansiedad a través de las rejas. Deslizando su trompa a través de los barrotes, la mamá de Dumbo levanta al pequeño y lo hamaca en el aire mientras una música increíble, grosera y eficazmente destinada a conmover, exprime hasta la última lágrima de los ojos de los espectadores. Sublime.
Dumbo se estrenó en 1941, treinta y ocho años antes de que yo naciera. Fue concebida en la época de los melodramas y lleva el género a lo quinta esencial. ¡Es que llorar es tan lindo! Después, por supuesto (y también esto es una característica del género) todo se arregla. Aleccionado por sus amigos cuervos, Dumbo demuestra que puede volar y se convierte en la estrella del circo. El final feliz es necesario y aceptable, pero no llega a las cumbres de emoción que provoca el melodrama. Vi esa película montones de veces en el cine y muchas más en video. Si esa escena me parece una de las más emocionantes de la historia del cine, en la misma película figura una de las secuencias más imaginativas, raras y geniales. Dumbo está borracho y ve, como en la expresión en inglés, elefantes rosados. Un loco desfile de elefantes explora todas las variantes posibles del dibujo animado, en un despliegue de imaginación visual que anuncia y contiene todo lo que vendrá muchísimo años después, por ejemplo, en El Submarino Amarillo. Es experimentación, exploración de recursos, fantasía. Los que acusan a Walt Disney de convencional, no vieron Dumbo.

Chase them away, chase them away, they’re elephants on parade.

viernes, 6 de marzo de 2009

Mi otro yo


Psicobolches posmodernos

revoluciones silenciosas

besarte a cada instante

tus vemos sin ver

tus gemidos sin ruido

tu olfato en mi cuello

tu risa alegre y contagiosa

tus manos expresivas

tu ombligo infinito

tu insomnio con sueños

tu triangular

tu silencio

tus cinco canciones en la guitarra

tus proyectos sin pista

tu siempre hoy

tu revuelto de pelo

tu deseo inconcluso

tu cuento narrado mil y una vez

tu relajo frente al mimo

tu rigidez frente al grito

tu baile suelto, alocado, feliz

tus muecas a través del vidrio

tu otro yo

tu yo en mi yo

jueves, 5 de marzo de 2009

Escenas de la vida conyugal

-: con vos no se puede hablar
-: con vos menos ....odio ese aspecto tuyo
-: viva Freud! Conoces el efecto espejo?
-: me voy ....no quiero hablar mas con vos
-: vos siempre igual! No entendes? las cosas se solucionan hablando
-: si ....pero yo necesito espacio ....ademas ya decidí
-: así, fácil ....ya está. Si te gusta bien y si no tambien?
-: si
-: ..... (sollozos)
-: ....
-: uno realmente crece cuando no repite una y otra vez una misma secuencia
-: ....
-: a vos no te importa que llore, que me ponga mal ....asi me amas?
-: salí no quiero verte ni hablar con vos
Se va. En la mesa del comedor queda la comida preparada. Llanto




martes, 3 de marzo de 2009

Intenso


El me besa. Me toma de la cintura. Me besa consecuentemente. Me revuelvo toda.
Me excito. Huelo su perfume. Mis pechos se ponen firmes.
El me empuja delicadamente. Quedo de espaldas, dandole la espalda. El se acerca a mi y yo separo ligeramente las piernas para abrirle el paso.
El comienza a pasear los dedos por mis pechos, de los dos lados a los pezones. Me siento vibrar contra el. Mis nalgas redondas y calientes encajan perfectamente con la parte alta de sus muslos.
Se acelera mi respiración.
-: Apaga la luz
Liberó su mano izquierda debajo de mi cuerpo y apartó mis cabellos de la oreja derecha. Hay mucha gente que ignora lo que se puede hacer de una mujer besandole y mordisqueandole la oreja y el cuello, es un recurso infalible. Yo me retorcía como una anguila.
-: No me hagas eso
Se detuvo

-: No pares
Su mano se deslizó a lo largo de mi vientre. Se puso a recorrer mi cuerpo con besos rápidos, esbozados apenas. Y entonces cogió su miembro y entró con facilidad dentro mío. Todo es cuestión de preparación. Comenzó a moverse. Me zafé con un golpe de caderas.
-: Acariciame más
-: Esa es mi intención
Se inclinó por encima de mis piernas, me besó entre los muslos, allí donde la piel de las mujeres es más suave que las plumas de un pájaro. Cerré las piernas y las volví abrir al instante. Comenzó a besarme de nuevo, esta vez un poco más arriba. Dulcemente comenzó a lamerme. Mi sexo estaba húmedo y ardiente, firme bajo su lengua. A él le entraron ganas de morderlo, yo me
sobresalté.
Me mordisquió y lamió los pezones. Yo mantenía los ojos cerrados. Estaba agitada y quería explotar. Me arqueaba bajo sus caricias. Su mano derecha iba y venía de mis muslos.
Me penetró de nuevo, esta vez con más brutalidad. Pero se retiró antes de satisfacerme.
Me tumbé boca abajo. Me besó en las cadera y en las nalgas, y luego se arrodilló encima mio
-: Separa las piernas
Las separé despacio. Metió sus manos entre mis muslos, se guió otra vez, pero erró el camino. Entonces yo arquee mis caderas y doblé mis rodillas. Mantenía la cabeza entre mis brazos, y lentamente ibamos cumpliendo el objetivo. Comencé a gemir, moviendo mi vientre para adelante y para atrás. El me dio una palmada y siguió cabalgando.
Sin soltarme se dejo caer a mi lado. Nos abrazamos intensamente.