
El me besa. Me toma de la cintura. Me besa consecuentemente. Me revuelvo toda.
Me excito. Huelo su perfume. Mis pechos se ponen firmes.
El me empuja delicadamente. Quedo de espaldas, dandole la espalda. El se acerca a mi y yo separo ligeramente las piernas para abrirle el paso.
El comienza a pasear los dedos por mis pechos, de los dos lados a los pezones. Me siento vibrar contra el. Mis nalgas redondas y calientes encajan perfectamente con la parte alta de sus muslos.
Se acelera mi respiración.
-: Apaga la luz
Liberó su mano izquierda debajo de mi cuerpo y apartó mis cabellos de la oreja derecha. Hay mucha gente que ignora lo que se puede hacer de una mujer besandole y mordisqueandole la oreja y el cuello, es un recurso infalible. Yo me retorcía como una anguila.
-: No me hagas eso
Se detuvo
-: No pares
Su mano se deslizó a lo largo de mi vientre. Se puso a recorrer mi cuerpo con besos rápidos, esbozados apenas. Y entonces cogió su miembro y entró con facilidad dentro mío. Todo es cuestión de preparación. Comenzó a moverse. Me zafé con un golpe de caderas.
-: Acariciame más
-: Esa es mi intención
Se inclinó por encima de mis piernas, me besó entre los muslos, allí donde la piel de las mujeres es más suave que las plumas de un pájaro. Cerré las piernas y las volví abrir al instante. Comenzó a besarme de nuevo, esta vez un poco más arriba. Dulcemente comenzó a lamerme. Mi sexo estaba húmedo y ardiente, firme bajo su lengua. A él le entraron ganas de morderlo, yo me
sobresalté.
Me mordisquió y lamió los pezones. Yo mantenía los ojos cerrados. Estaba agitada y quería explotar. Me arqueaba bajo sus caricias. Su mano derecha iba y venía de mis muslos.
Me penetró de nuevo, esta vez con más brutalidad. Pero se retiró antes de satisfacerme.
Me tumbé boca abajo. Me besó en las cadera y en las nalgas, y luego se arrodilló encima mio
-: Separa las piernas
Las separé despacio. Metió sus manos entre mis muslos, se guió otra vez, pero erró el camino. Entonces yo arquee mis caderas y doblé mis rodillas. Mantenía la cabeza entre mis brazos, y lentamente ibamos cumpliendo el objetivo. Comencé a gemir, moviendo mi vientre para adelante y para atrás. El me dio una palmada y siguió cabalgando.
Sin soltarme se dejo caer a mi lado. Nos abrazamos intensamente.


No hay comentarios:
Publicar un comentario