martes, 3 de agosto de 2010

Tipificaciones



Como tengo un sentido del humor algo cínico, un amigo que se ríe –con culpa– de mis chistes, después de largar la carcajada de ocasión, siempre comenta en el mismo tono: “vos sos una jodida”. La escena se repite desde hace años: él me acusa, yo callo y por ende otorgo; pero esta semana decidí ejercer mi derecho a defensa exponiéndole mi particular teoría sobre la condición humana, simpática aunque incomprobable científicamente.En mi humilde opinión, la humanidad puede dividirse en cuatro grupos: la gente buena y transparente, la gente mala y transparente en su maldad, la gente buena que se hace la mala para protegerse de la maldad generalizada y, por último, los falsos copados, el único grupo que me subleva realmente por motivos que voy a detallar continuación.Le dije a mi amigo que yo no soy ninguna jodida: en todo caso soy una falsa mala. Me hago la dura, la irónica, la indolente, porque considero que no se puede transitar sin riesgos por este mundo exhibiendo determinados grados de sensibilidad que pueden ser utilizados por nuestros ocasionales adversarios para perjudicarnos. El grupo humano al que pertenezco (yo no inventé nada, por cierto) va por la vida tratando de acercarse a la gente buena y alejándose de la mala. En ambos casos, lo que ayuda es que el otro sea genuino para poder tipificarlo correctamente.El problema de los falsos copados es que le hacen creer al mundo que son gente muy agradable; son sociables, políticamente correctos y están siempre dispuestos (de la boca para afuera) a dar una mano, pero basta rascar un poquito la fachada para descubrir que venderían a su madre si de pronto las madres cotizaran un millón de dólares en la bolsa. Y después de la venta, presentan la situación de modo tal que la gente termina diciendo “pobrecito, necesitaba la plata, no lo justifico, pero lo entiendo”.Mi amigo, el que me acusa de jodida y se ríe de mis chistes, coincidió con mi tipificación del mundo, pero después de escucharme atentamente quiso hacer una aclaración: “vos me parecés una copada, cuando te digo jodida es para chicanearte”, confesó. Una lástima: mi descargo entero tirado a la basura, toda mi teoría desplegada en base a un malentendido. En definitiva, una pérdida de tiempo y de energía, que decidí compensar poniendo por escrito mi marco referencial categórico sobre los cuatro tipos de seres humanos. Usted, ¿se siente incluido en alguno de los grupos?

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