martes, 27 de enero de 2009

Umeante

El humo impide por unos segundos que vea su cuerpo desnudo, tendido en la cama reposa frágil e inocente, con mi mano derecha lo espanto y recupero un paisaje ondulante y obsceno que me llama a la acción, espero, quiero estirar la agonía y así lograr el máximo placer, sentado observo, recorro su figura con mis ojos tan impunes como culpables, saberla dormida me excita y disparo un respirar mas pausado y cálido, saboreo lo que veo, intento oler pero no estoy cerca, no aguanto, me inclino y sin tocarla huelo con discreción, lleno mis pulmones de pecado y dejo que su olor juegue dentro mió unos segundos.

Vuelvo a sentarme convencido de que aun no es el momento, quemo lo último que queda del cigarrillo y lo hundo en el cenicero, soy egoísta, no quiero testigos.
Me angustia esperar, necesito hacer, mi mirada ahora se turbia gracias al deseo, intento generar alguna reacción en su cuerpo ofrendado solo con mis ojos lascivos, lo consigo, ella gira frágilmente y deja ver una manzana redonda y blanca que tienta a la mordedura caníbal, el tiempo pasa y nadie lo detiene, no hay un sentido para hacerlo, es un instante que vuelvo eterno, lo grabo en mi retina, en mi recuerdo, lejos de las heridas.
Soplo la ultima bocanada de humo y me acerco, lo tomo, me gusta, me adueño, alimento mi placer, soy de nuevo, hago otra vez.

Steve Jobs: “Manteneos hambrientos, manteneos atolondrados”


Texto de la conferencia que dio Steve Jobs, Director Ejecutivo de Apple Computer y Pixar Animation Studios, el 12 de Junio de 2005 en la Ceremonia de Graduación —Commencement— de Stanford.


"Tengo el honor de estar hoy aquí con vosotros en vuestra iniciación en una de las mejores universidades del mundo. Nunca me gradué. A decir verdad, esto es lo más cerca que jamás he estado de una graduación universitaria. Hoy os quiero contar tres historias de mi vida. Nada especial. Sólo tres historias.
La primera historia versa sobre cómo se conectan los puntos.
Dejé Reed College después de los seis primeros meses, pero después seguí por allí por libre otros 18 meses, más o menos, antes de dejarlo de veras. Entonces, ¿por qué lo dejé?
Comenzó antes de que yo naciera. Mi madre biológica era una titulada universitaria joven y soltera, y decidió darme en adopción. Ella tenía muy claro que quienes me adoptaran tendrían que ser titulados universitarios, de modo que todo se preparó para que fuese adoptado al nacer por un abogado y su mujer. Solo que cuando aparecí decidieron en el último momento que lo que de verdad querían era una niña. Así que mis padres, que estaban en lista de espera, recibieron una llamada a media noche preguntando: “Tenemos un niño no esperado; ¿lo queréis?” “Por supuesto”, dijeron. Mi madre biológica se enteró de que mi madre no tenía titulación universitaria, y que mi padre ni siquiera había terminado el bachillerato, así que se negó a firmar los documentos de adopción. Sólo cedió, meses más tarde, cuando mis padres prometieron que algún día iría a la universidad.
Y 17 años más tarde realmente fui a la universidad. Pero de forma descuidada elegí una universidad que era casi tan cara como Stanford, y todos los ahorros de mis padres de clase trabajadora los estaba gastando en mi matrícula. Después de seis meses, no le veía propósito alguno. No tenía idea de qué quería hacer con mi vida, y menos aún de cómo la universidad me iba a ayudar a averiguarlo. Y me estaba gastando todos los ahorros que mis padres habían conseguido a lo largo de su vida. Así que decidí dejarlo, y confiar en que las cosas saldrían bien. En su momento me dio miedo, pero en retrospectiva fue una de las mejores decisiones que nunca haya tomado. En el momento en que lo dejé, ya no fui más a las clases obligatorias que no me interesaban, y comencé a meterme en las que parecían interesantes.
No era idílico. No tenía dormitorio, así que dormía en el suelo de las habitaciones de mis amigos, devolvía botellas de Coca Cola por los 5 céntimos del depósito para conseguir dinero para comer, y caminaba más de 10 Km los domingos por la noche para comer bien una vez por semana en el templo de los Hare Krishna. Me encantaba. Y muchas cosas con las que me fui topando al seguir mi curiosidad e intuición resultaron no tener precio más adelante.
Os daré un ejemplo: en aquella época el Reed College ofrecía la que quizá fuese la mejor formación en caligrafía del país. En todas partes del campus, todos los póster, todas las etiquetas de todos los cajones, estaban bellamente caligrafiadas a mano. Como ya no estaba matriculado y no tenía clases obligatorias, decidí atender al curso de caligrafía para aprender cómo se hacía. Aprendí cosas sobre el serif y tipografías sans serif, sobre los espacios variables entre combinaciones de letras, sobre qué hace realmente grande a una gran tipografía. Era sutilmente bello, histórica y artísticamente, de una forma que la ciencia no puede capturar, y lo encontré fascinante.
Nada de esto tenía ni la más mínima esperanza de aplicación práctica en mi vida. Pero diez años más tarde, cuando estábamos diseñando el primer ordenador Macintosh, volvió a mí. Y diseñamos el Mac con todo dentro. Fue el primer ordenador con tipografías bellas. Si nunca me hubiera dejado caer por aquél curso concreto en la universidad, el Mac jamás habría tenido múltiples tipografías, ni tipos con espaciado proporcional. Y como Windows no hizo más que copiar el Mac, es probable que ningún ordenador personal los tuviera. Si nunca hubiera decidido dejarlo, no habría entrado en esa clase de caligrafía, y los ordenadores personales no tendrían la maravillosa tipografía que poseen. Por supuesto que era imposible conectar los puntos mirando hacia el futuro cuando estaba en clase. Pero era muy, muy claro al mirar atrás diez años más tarde.
Otra vez: no se pueden conectar los puntos hacia adelante, sólo puedes hacerlo hacia atrás. Así que tenéis que confiar en que los puntos se conectarán alguna vez en el futuro. Tienes que confiar en algo — tu instinto, el destino, la vida, el karma, lo que sea. Esta forma de actuar nunca me ha dejado tirado, y ha marcado la diferencia en mi vida.
Mi segunda historia es sobre el amor y la pérdida.
Tuve suerte — supe pronto en mi vida qué era lo que más deseaba hacer. Woz y yo creamos Apple en la cochera de mis padres cuando tenía 20 años. Trabajamos mucho, y en diez años Apple creció de ser sólo nosotros dos a ser una compañía valorada en 2 mil millones de dólares y 4.000 empleados. Hacía justo un año que habíamos lanzado nuestra mejor creación — el Macintosh — un año antes, y hacía poco que había cumplido los 30. Y me despidieron. ¿Cómo te pueden echar de la empresa que tú has creado? Bueno, mientras Apple crecía contratamos a alguien que yo creía muy capacitado para llevar la compañía junto a mí, y durante el primer año, más o menos, las cosas fueron bien. Pero luego nuestra perspectiva del futuro comenzó a divergir, y finalmente nos apartamos completamente. Cuando eso pasó, nuestra Junta Directiva se puso de su parte. Así que a los 30 estaba fuera. Y de forma muy notoria. Lo que había sido el centro de toda mi vida adulta se había ido, y fue devastador.
Realmente no supe qué hacer durante algunos meses. Sentía que había dado de lado a la anterior generación de emprendedores – que había soltado el testigo en el momento en que me lo pasaban. Me reuní con David Packard [de Hewlett Packard] y Bob Noyce [inventor del circuito integrado, Intel], e intenté disculparme por haberla fastidiado tanto. Fue un fracaso muy notorio, e incluso pensé en huir del valle [Silicon Valley]. Pero algo comenzó a abrirse paso en mí — aún amaba lo que hacía. El resultado de los acontecimientos en Apple no había cambiado eso ni un ápice. Había sido rechazado, pero aún estaba enamorado. Así que decidí comenzar de nuevo.
No lo vi así entonces, pero resultó ser que el que me echaran de Apple fue lo mejor que jamás me pudo haber pasado. Había cambiado el peso del éxito por la ligereza de ser de nuevo un principiante, menos seguro de las cosas. Me liberó para entrar en uno de los periodos más creativos de mi vida.
Durante los siguientes cinco años, creé una empresa llamada NeXT, otra llamada Pixar, y me enamoré de una mujer asombrosa que se convertiría después en mi esposa. Pixar llegó a crear el primer largometraje animado por ordenador, Toy Story, y es ahora el estudio de animación más exitoso del mundo. En un notable giro de los acontecimientos, Apple compró NeXT, regresé a Apple, y la tecnología que desarrollamos en NeXT es el corazón del actual renacimiento de Apple. Y Laurene y yo tenemos una maravillosa familia.
Estoy bastante seguro de que nada de esto habría ocurrido si no me hubieran echado de Apple. Creo que fue una medicina horrible, pero supongo que el paciente la necesitaba. A veces, la vida te da en la cabeza con un ladrillo. No perdáis la fe. Estoy convencido de que la única cosa que me mantuvo en marcha fue mi amor por lo que hacía. Tenéis que encontrar qué es lo que amáis. Y esto vale tanto para vuestro trabajo como para vuestros amantes. El trabajo va a llenar gran parte de vuestra vida, y la única forma de estar realmente satisfecho es hacer lo que consideráis un trabajo genial. Y la única forma de tener un trabajo genial es amar lo que hacéis. Si aún no lo habéis encontrado, seguid buscando. No os conforméis. Como en todo lo que tiene que ver con el corazón, lo sabréis cuando lo hayáis encontrado. Y como en todas las relaciones geniales, las cosas mejoran y mejoran según pasan los años. Así que seguid buscando hasta que lo encontréis. No os conforméis.
Mi tercera historia es sobre la muerte.
Cuando tenía 17 años, leí una cita que decía algo como: “Si vives cada día como si fuera el último, algún día tendrás razón”. Me marcó, y desde entonces, durante los últimos 33 años, cada mañana me he mirado en el espejo y me he preguntado: “Si hoy fuese el último día de mi vida, ¿querría hacer lo que voy a hacer hoy?” Y si la respuesta era “No” durante demasiados días seguidos, sabía que necesitaba cambiar algo.
Recordar que voy a morir pronto es la herramienta más importante que haya encontrado para ayudarme a tomar las grandes decisiones de mi vida. Porque prácticamente todo — las expectativas de los demás, el orgullo, el miedo al ridículo o al fracaso — se desvanece frente a la muerte, dejando sólo lo que es verdaderamente importante. Recordar que vas a morir es la mejor forma que conozco de evitar la trampa de pensar que tienes algo que perder. Ya estás desnudo. No hay razón para no seguir al corazón.
Hace casi un año me diagnosticaron cáncer. Me hicieron un barrido a las 7:30 de la mañana, y mostraba claramente un tumor en el páncreas. Ni siquiera sabía qué era el páncreas. Los médicos me dijeron que era prácticamente seguro un tipo de cáncer incurable, y que mi esperanza de vida sería de tres a seis meses. Mi médico me aconsejó que me fuese a casa y dejara zanjados mis asuntos, forma médica de decir prepárate a morir. Significa intentar decirle a tus hijos todo lo que ibas a contarles en los próximos diez años en unos pocos meses. Significa asegurarte de que todo queda atado y bien atado, para que sea tan fácil como sea posible para tu familia. Significa decir adiós.
Viví todo un día con ese diagnóstico. Luego, a última hora de la tarde, me hicieron una biopsia, metiéndome un endoscopio por la garganta, a través del estómago y el duodeno, pincharon el páncreas con una aguja para obtener algunas células del tumor. Yo estaba sedado, pero mi esposa, que estaba allí, me dijo que cuando vieron las células al microscopio los médicos comenzaron a llorar porque resultó ser una forma muy rara de cáncer pancreático que se puede curar con cirugía. Me operaron, y ahora estoy bien.
Esto es lo más cerca que he estado de la muerte, y espero que sea lo más cerca que esté de ella durante algunas décadas más. Habiendo vivido esto, ahora os puedo decir esto con más certeza que cuando la muerte era un concepto útil, pero puramente intelectual:
Nadie quiere morir. Ni siquiera la gente que quiere ir al cielo quiere morir para llegar allí. Y sin embargo la muerte es el destino que todos compartimos. Nadie ha escapado de ella. Y así tiene que ser, porque la Muerte es posiblemente el mejor invento de la Vida. Es el agente de cambio de la Vida. Retira lo viejo para hacer sitio a lo nuevo. Ahora mismo lo nuevo sois vosotros, pero dentro de no demasiado tiempo, de forma gradual, os iréis convirtiendo en lo viejo, y seréis apartados. Siento ser tan dramático, pero es bastante cierto.
Vuestro tiempo es limitado, así que no lo gastéis viviendo la vida de otro. No os dejéis atrapar por el dogma — que es vivir según los resultados del pensamiento de otros. No dejéis que el ruido de las opiniones de los demás ahogue vuestra propia voz interior. Y lo más importante, tened el coraje de seguir a vuestro corazón y vuestra intuición. De algún modo ellos ya saben lo que tú realmente quieres ser. Todo lo demás es secundario.
Cuando era joven, había una publicación asombrosa llamada The Whole Earth Catalog [Catálogo de toda la Tierra], una de las biblias de mi generación. La creó un tipo llamado Stewart Brand no lejos de aquí, en Meno Park, y la trajo a la vida con su toque poético. Eran los últimos años 60, antes de los ordenadores personales y la autoedición, así que se hacía con máquinas de escribir, tijeras, y cámaras Polaroid. Era como Google con tapas de cartulina, 35 años de que llegara Google: era idealista, y rebosaba de herramientas claras y grandes conceptos.
Stewart y su equipo sacaron varios números del The Whole Earth Catalog, y cuando llegó su momento, sacaron un último número. Fue a mediados de los 70, y yo tenía vuestra edad. En la contraportada de su último número había una fotografía de una carretera por el campo a primera hora de la mañana, la clase de carretera en la que podrías encontrarte haciendo autoestop si fueseis así de aventureros. Bajo ella estaban las palabras: “Sigue hambriento. Sigue atolondrado”. Era su último mensaje de despedida. Sigue hambriento. Sigue atolondrado. Y siempre he deseado eso para mí. Y ahora, cuando os graduáis para comenzar de nuevo, os deseo eso.
Seguid hambrientos. Seguid atolondrados.
Muchísimas gracias a todos."

lunes, 26 de enero de 2009

Lección 1

Don´t be afraid of suffering,
learn through it.
Don´t make the same mistakes.

martes, 20 de enero de 2009

Motivos para enamorarme


Que alivio tan enorme sentí el día que descubrí que el amor no es una cuestión del famoso angelote cúpido y sus secuaces, y que tiene poco que ver con las corrientes hormonales y las químicas diversas del cuerpo húmano. El amor es menos ingenuo y mucho más romántico que lo que suponía. Es una alianza maravillosa entre pares que se encuentran y, según la rapidez de los interesados, se hacen los mutuos inventario y resuelven si son afines en una noche, veinte salidas, tres meses de idas y vueltas o dos años de noviazgo. Tras la cual viene la sociedad perfecta, en la que se produce un bien poco pareciado, pero muy valioso: amor.

Para enamorarse hay que tener algo más que cosquilleos en el estómago y poco sueño en las noches. Hay que tener buenos motivos.

Conozco bien esos motivos.

Para enamorarme necesito que el señor sea bueno. Y ser bueno es mucho más que no hacer pis en una plaza. Lleva un tiempo pasar por las pruebas de bondad asegurada. Tiene que tener mucho sentido del humor y lo pongo antes de la inteligencia, porque si alguien tiene sentido del humor va de suyo que es inteligente. Por supuesto, que el sentido de su humor estará fehacientemente demostrado cuando empiece por reirse de si mismo, sin cautela y con carcajadas.

Que sea generoso. Esto no está relacionado con el dinero y nada más con el dinero. No. El generoso entrega su tiempo, su cuerpo, su agenda y sus amistades sin ninguna prevención. Un señor generoso se deja querer y quiere, despilfarra su vida a manos de ese amor y no se anda con vueltas miserables.
Que tenga ganas y capacidades de aprender todo lo que divierte y conviene entre las sábanas. deberá entender que nadie nace sabiendo y que solemos tener dispares necesidades y costumbres. Que aprecie, tolere y, en el caso que no pueda, respete el pasado de una. Que sea capaz de dormir de otra forma si ronca. Y casi nada más. Una amiga me dijo que los hombres de ese tenor ya se extinguieron o nunca existieron, sin embargo yo encontré uno que no le pareció que pedía mucho!

Fragmentos de un discurso amoroso


abismarse abrazo adorable afirmación alteración angustía

anulación acsesis atopas ausencia carta catastrófe celos

circunscribir colocadas contactos contingencias corazón

cuerpo declaración dedicatoria demonios dependencia

desollado despertar desrealidad dolido drama encuentro

errabundeo escena escribir esperar exilio faltas fastidio

fiesta gasto gradiva habladurías imagen incognoscible

inducción indumentaria informante insoportable languidez

loco locuela llanto magia monstrouso mortificación mutismo

noche nubes objetos obsceno ocular porqué querer-asi

rapto recuerdo resonancia sociedad salidas signos soledad

suicidio tal te amo ternura unión verdad

Enlace



No se cuando lo vi por primera vez. No recuerdo que me haya llamado la atención....su voz? algún comentario? Ni siquiera sé si habló. Pero en él me gusto. Tal vez el todo. Tal vez haya un destino.
Yo sabía que le interesaba una amiga mía. Me había enterado por eso que hacemos las mujeres, alardear trofeos. El era uno más en su repisa.
Pero no se bien porque no me importó, y robé su telefono. Envié un mensaje: "¿Dormis?".
El respondió. Y al otro día me llamó. Me puse nerviosa. Mentí. Inventé una historia sin sentido.
El por resguardo, en un acto de anti heroe me delata. Mi amiga me lo hace saber.
Me averguenzo.
Hubo mensajes varios. Intercambio de mails. Un intento de matar la magia.
Tiempo ....deslumbres, desencuentros y desaciertos.
Nos vimos en encuentros sociales. No nos saludamos. No hablamos. Tal vez nos miramos.
En esta suma de "no" nos encontramos. Una linda velada. Me acuerdo de esperarlo viendo un partido de futbol. Otra coincidencia.
Nos empezamos a conocer. Nos besamos. Un derrotero de palabras nos separó.
No quise volver a verlo.
Pero un año despues sucedió. Su posibilidad de un comienzo. El vio un cuadro que le hizo pensar en mi.
Mail. Mensaje. Amor. Una historia juntos.
Era el momento. No hubo grandes charlas, ni acuerdos ni pormenores. Nos besamos, nos abrazamos y salimos tomados de la mano. Nos subimos a un colectivo, pero ibamos a lugares distintos. Pero no importó. Era solo el primero día del resto.

Metamorfosis ambulante

Inmerso en el silencio del huevo, sin idea de sucesión, se halla el ser germinal. Oculto y confiado respira lenta y serenamente en unión con la fuente primera.

Se abre el huevo y sale una larva que sin demora se lanza a la aventura de conocer. No cree que haya vivido antes de otra manera. Empieza a reptar y cree que es la única manera posible de moverse en el espacio. Por ahora crece, se alimenta, retoza y llega a ser oruga.

Sobre la rama de un antiguo árbol la oruga se detiene. Se encierra en un capullo y desaparece para el mundo.

Un nuevo sueño comienza, es el descanso y la pausa antes de un nuevo cambio.

La crisálida va haciendo su aparición. Con el retorno de la primavera, el calor y el agradable verdor golpea en la puerta de capullo. Desde adentro emerge una nueva criatura. Se abre el nido de la quietud y se ve una nueva especie colgando de una rama en el antiguo árbol. Se pone en contacto con el aire y, lentamente la brisa y el sol la entibian y disuelven su barniz gélido, abandonando su estado vitreo e inmovil para que nazca el imago y estire sus alas.

Ahora su cuerpo es suave y fino, y puede volar con las alas entre flores y valles. Se ha convertido en mariposa y puede experimentar otro estado en el camino de las estaciones.

martes, 13 de enero de 2009

CAMON



cama

lecho

tálamo

catre

litera

camastro

me hicieron una cama

me acostaron

trabajo con cama adentro

pareja con cama afuera

te caliento la camita

quedé de cama

te aciste de la cama

tenés que guardar cama

tengo la almohada pegada

quien con niños se acuesta

mojado se levanta

yo hago en el trébol mi cama y me cubren las estrellas

sin otro lujo que la catrera

compadreando sin colchón

yendo de la cama al living

en la cama o en el suelo

cama de paz

amas de casa y asas de cama

sopita y a la cama

a la cama sin postre

en el lecho de muerte

tu cama es mi cama

en la cama se ven los pingos

a la cama con Madonna

cama redonda

camas separadas

cama doble

cama marinera

cama de agua

cama de clavos

cama rodante

camaron

camarín

camarote

camalote

camarero

camafeo

cama karma

cama sutra

camaleón

cama

litera

lit

literal

letra

lecho

lector

lunes, 12 de enero de 2009


Es cuando las gotas empiezan a caer por el escote como deslizandose ladera abajo, cuando veo que su pelo se pega en la frente y un único vaso pasa de boca en boca, se vuelca un poco, se vuelve a carga, cuando nos animamos a saltar como no lo haríamos en ningún gimnasio, es entonces cuando la fiesta está finalmente encarrilada. Antes hubo algo de zozobra, siempre la hay, es cuando arremeten los valientes, casi siempre los mismos, se conocen lo suficiente como para saber que si no empiezan ellos, tal vez naufrague el encuentro en una terraza cualquiera, en el fondo de un bar, en lugares no habilitados para bailar pero que se convertirán en pistas ardientes donde se derretirán todas las pasiones, las buenas y las malas, los antiguos rencores, los viejos amores, losque quedan a pesar de todo, los que se inician. Hay algo de exorcismo en esa forma de bailar cantando a voz en cuello los éxitos que ya sabemos y alguno que aprendimos hace poco, totalen el fragor nadie nos va a escuchar desentonar, ni siquiera se notarán las miradas que se cruzan de soslayo, como perdonándose, reconociéndose, volviendo a recrear el antiguo rito que llamaba a la lluvía o al sol porque casi siempre amanece en ese trance de cuerpos agitados, mojados, cuerpos que son otros cuando pierden el personaje que llegó a la misma fiesta , compuesto y arreglado, sediente del alcohol que suelta amarras y nos deja galopar, desbocados, jinetes en la música que expropia las verguenzas. Es cierto, hay gente a la que no le gusta bailar, que prefiere el margen oscuro de la pista, voyeurs del placer ajeno, moviendo una patita sobre el piso porque es inevitable rendirse al rítmico danzar de la tribu que lo suspende todo y se entrega a un saber que nadie tiene y es de todos. Entre amigos bailamos, entre nosotros bailamos, poseídos desarmados, entregados. Bailamos aunque no haya nada que festejar, bailamos porque siempre hay algo que festejar, porque así nos reconocemos y nos queremos y nos sentimos parte de lo mismo, conjurando al tiempo y sus maleficios, gritamos cuando entre disco y disco se hace un silencio, resoplamos por un trago más, como si así pudiéramos protegernos de todos los males del mundo, desafiar las tormentas, honrar las lunas llenas y las nuevas. Porque esa es nuestra manera de resistir, de ser siempre los mismos, de querernos sin decir nada, porque en esas gotas que pegan las camisas al cuerpo, que caen como un torrente por los escotes, en esa agua que sobra se van los males y navegan las fantasías de lo que todavía está por venir, aun cuando no haya nada en el horizonte.


¡Brindo por eso!


jueves, 8 de enero de 2009

Perdigón

Perdidos en las dudas y en los lugares sin luz.
Perdigados en un diálogo y en un balcón francés.
Perdonados al dormir
cerca de kilómetros de libros leídos.
Perdigonados en la alegría y en ochocientos sesenta.
Perdidos conociendo la forma de llegar.
Perdidos en un grave amor,
que lo único que hace es encontrarnos cada día,
un mucho mas.
Camilo Rojo
"El libro de las dulces perdidas encontradas"

martes, 6 de enero de 2009

Debíamos decir que ya no nos esperen, pero hemos cambiado de lenguaje y nadie podrá comprender a los que oímos a un desconocido silbar en el bosque.
Jorge Teillier,De Poemas del país de nunca jamás, 1963

El banquete







Cuando nació Afrodita, los dioses celebraron un banquete y entre ellos estaba también el hijo de Metis (la Prudencia) y Poro (el Recurso). Una vez que terminaron de comer, se presentó a mendigar, como era natural al celebrarse un festín, Penía (la Pobreza) y quedóse a la puerta.
Poro, entretanto, como estaba embriagado de néctar –aún no existía el vino-, penetró en el huerto de Zeus y en el sopor de la embriaguez se puso a dormir.
Penía entonces, tramando, movida por su escasez de recursos, hacerse un hijo de Poro, el Recurso, se acostó a su lado y concibió al Amor.
Por esta razón el Amor es acólito y escudero de Afrodita, por haber sido engendrado en su natalicio, y a la vez enamorado por naturaleza de lo bello, por ser Afrodita también bella. Pero, como hijo que es de Poro y de Penía, el Amor quedó en la situación siguiente: en primer lugar es siempre pobre y está muy lejos de ser delicado y bello, como lo supone el vulgo, por el contrario, es rudo y escuálido, anda descalzo y carece de hogar, duerme siempre en el suelo y sin lecho, acostándose al sereno en las puertas y en los caminos, pues por tener la condición de su madre, es siempre compañero inseparable de la pobreza. Mas por otra parte, según la condición de su padre, acecha a los bellos y a los buenos, es valeroso, intrépido y diligente; cazador temible, que siempre urde alguna trama, es apasionado por la sabiduría y fértil en recursos: filosofa a lo largo de toda la vida y es un charlatán terrible, un embelesador y un sofista. Por su naturaleza no es inmortal ni mortal, sino que en un mismo día a ratos florece y vive, si tiene abundancia de recursos, a rato muere y de nuevo vuelve a revivir gracias a la naturaleza de su padre. Pero lo que se procura, siempre se desliza de sus manos, de manera que no es pobre jamás el Amor, ni tampoco rico. Se encuentra en el término medio entre la sabiduría y la ignorancia. Pues he aquí lo que sucede: ninguno de los dioses filosofa ni desea hacerse sabio. Pero a su vez los ignorantes ni filosofan ni desean hacerse sabios, pues en esto estriba el mal de la ignorancia: en no ser ni noble, ni bueno, ni sabio y tener la ilusión de serlo en grado suficiente. Así, el que no cree estar falto de nada no siente deseo de lo que no cree necesitar.



Lo raro del tiempo es como se manifiesta. Es complejo y sencillo simultáneamente. Juega con un "ahora" que presenta diversas posibilidades. Hay un ahora que tiene que ver conmigo y otro que tiene que ver con vos, donde también en ese mismo ahora otros mundos tienen vida. Es ahora cuando estoy tecleando frente a la compu, y es ahora 12 horas de diferencia, ayer los 2 padeciendo el frío, y es ahora donde vos estas en algun lado, haciendo uno vaya uno a saber que. Pensar y vivir tantos ahoras se vuelve redundante pero afirma sus diversidades.

Estuve pensando en estos “ahoras”. Ayer a la noche no podía dormirme, y tuve ganas de volver a llamarte. Pero algo me lo impidió. Y decidí infligir mi propia regla, y encendiendo un cigarrillo, me quedé mirando el techo. Imaginando las estrellas, pero como se ven en los descampados. Y aparecieron varios pensamientos. Primero en forma de mancha, y luego fueron cobrando vida. Cada uno por separado. Y pensé en el tiempo. En el mío, el tuyo. Pensé en las bocanadas sueltas que dijimos anoche, sobre la rutina. Y repasé. En este tiempo tengo la sensación que estuve aprendiendo poco, y estuve estudiando poco, pero haciendo mucho. Terminando de acomodarme, cerrando y abriendo puertas viejas y nuevas. Comiendo ricos sandwiches y tomando sabrosos vinos y haciéndome amiga de la cerveza. Embalada con la nueva carrera y creando ... mas mentalmente que prácticamente, pero todo es cuestión de tiempo.
Porque uno en si mismo es una paradoja. Un transeúnte que se sabe de paso en un mundo que no conoce, y que, a pesar de eso, muy a pesar de ser consciente de tener que dejarlo todo indefectiblemente, procura no sentirse un extranjero. En esa infructuosa búsqueda de pertenencia se pasa la vida; y cuando cree que lo sabe todo, que ya no es más un extraño sino alguien que todo lo puede predecir y controlar, con increíble facilidad el cosmos lo vuelve a deslumbrar.

Alguna vez leí: "Lo más importante no es el fin del camino, sino el camino. Quien viaje demasiado aprisa se pierde la esencia del viaje".
Implica estar dispuesto a cambiar las cosas, a comprometerse con uno y con el otro, cambiar de lugar, de carrera ...de mirada, de saborear... de oír y pensar antes que nada..... en eso estoy.

lunes, 5 de enero de 2009

¿Lo negro por fuera es negro por dentro?
¿La asimetría (del corazón) perturba?
¿Lamer apaga la sed? ¿Qué gusto tiene la piedra?
¿Lo sutil quita lo caliente? ¿Cuando caés tropezás o caés?
¿Por casa bien?
¿Y yo?

sábado, 3 de enero de 2009

La delicadeza

La delicadeza es una manera de hacer las cosas. A lo mejor un poco más complicada y lenta, de forma menos directa, menos expeditiva. La delicadeza es una forma de interactuar con el mundo que nos rodea. Podríamos decir que la delicadeza es tocar sin que duela, hablar sin alzar la voz, moverse sin chocar a los demás, hacer sin obstaculizar, decir sin ofender, discutir sin menoscabar, oponerse sin humillar. La delicadeza también se puede usar para pensar. Uno puede creer que pensar es una forma de delicadeza, pero sin embargo hay muchos que piensan brutalmente. Pensar con delicadeza es como revisar una máquina sin destruirla, es observar sin dañar lo que uno observa, y para pensar sin dañar, hay que pensar sin prejuicios, sin preconceptos y sin pasiones. A lo mejor con un poco de piedad sobre lo que se está pensando, y eso es delicadeza para pensar.
Lo más difícil es tratar a otro con delicadeza, porque las personas son asuntos muy complejos y uno puede dejar de ser delicado en cualquier momento y sin darse cuenta. La delicadeza para con el otro se nota en el saludo, uno pregunta “como estás” y espera que el otro cuente, hay que estar preparado para escuchar a la otra persona porque ese es el principio de la delicadeza. Comprometerse con lo que al otro le está pasando es el segundo paso de la delicadeza, porque para ser delicado hace falta poder salir de uno mismo, poder ponerse en el lugar de la otra persona, el la preocupación del otro, en el dolor del otro, o en la alegría del otro. Podríamos estar horas tratando de descubrir qué cosa es comportarse delicadamente con los demás. Pero lo cierto es que somos poco delicados, y cada vez menos, y cada vez es más extravagante encontrarse con gente que intenta ser delicada. Somos cada vez más parecidos a los militares, profesionales de la brutalidad, expertos en no ser jamás delicados y de tratarse los gritos, resolver los problemas con sanciones, las disputas con bombas y las discusiones con ataques. Tal vez el espíritu militar anda sobrevolando nuestras cabezas, como si su estilo brutal nos hubiera seducido.
¿Por qué será, no?... La delicadeza suena a amaneramiento, y hasta suena a hipocresía, porque gana la idea de que lo directo, lo grosero, lo que no mide consecuencias es más verdadero. Y no es así. La delicadeza no es suavidad, es una manera de estar entre las cosas sin rasparlas, sin joderlas, sin romperlas, sin destruirlas cada vez que las tocamos. La delicadeza no es cobardía, ni falta de “personalidad”, no es debilidad ni es femenina, es nada más que tomarse el trabajo de ser un poco mejores cada vez que nos toca ser lo que somos. Eso es delicadeza. Es un trabajo que nadie paga, como pasa con los trabajos delicados.

Yo quiero ser una chica Almodovar

Fui alcanzada por un rayo. No en el sentido en que se dice que cierta luz divina toca a algunos “artistas” y los inviste de una gracia infinita, sino en uno más literal: una descarga eléctrica me cayó brutalmente en la cabeza y la partió al medio.
Una de las mitades en que me dividí es una chica que no tiene miedo de lucir ingenua en infinidad de momentos íntimos; que a los 27 años conserva mucho de la adolescente que una rara conjunción familiar impidió ser; que detesta el “desenfreno” y el circuito de “drogas y alcohol” y el cinismo de los representantes de la época (“soy demasiado cool para vos”); que se arrepiente de no tener una actitud de femme fatale. Una chica que hay días que se siente como una anciana y prefiere quedarse en casa comiendo pizza y viendo videos con su gato; que no hace “cosas locas”, ni es una party girl, ni “destroza habitaciones de hotel”.

La otra mitad es la mitad más oscura. Es la reina de las vírgenes suicidas de Sofia Coppola, la chica que sueña con un superhéroe de pelo enrulado, de nacionalidad neoyorquino o inglés y sufridísimo con quien se la pasa entre la agonía y el éxtasis, con un pasado de la más perra de un grupo de alumnas adolescentes en busca del carpe diem.

Como una chica Tim Burton que todavía no fue, pero que ya habrá de ser. Pero lo que quiere de verdad es ser una chica Almodóvar.