martes, 20 de enero de 2009

Motivos para enamorarme


Que alivio tan enorme sentí el día que descubrí que el amor no es una cuestión del famoso angelote cúpido y sus secuaces, y que tiene poco que ver con las corrientes hormonales y las químicas diversas del cuerpo húmano. El amor es menos ingenuo y mucho más romántico que lo que suponía. Es una alianza maravillosa entre pares que se encuentran y, según la rapidez de los interesados, se hacen los mutuos inventario y resuelven si son afines en una noche, veinte salidas, tres meses de idas y vueltas o dos años de noviazgo. Tras la cual viene la sociedad perfecta, en la que se produce un bien poco pareciado, pero muy valioso: amor.

Para enamorarse hay que tener algo más que cosquilleos en el estómago y poco sueño en las noches. Hay que tener buenos motivos.

Conozco bien esos motivos.

Para enamorarme necesito que el señor sea bueno. Y ser bueno es mucho más que no hacer pis en una plaza. Lleva un tiempo pasar por las pruebas de bondad asegurada. Tiene que tener mucho sentido del humor y lo pongo antes de la inteligencia, porque si alguien tiene sentido del humor va de suyo que es inteligente. Por supuesto, que el sentido de su humor estará fehacientemente demostrado cuando empiece por reirse de si mismo, sin cautela y con carcajadas.

Que sea generoso. Esto no está relacionado con el dinero y nada más con el dinero. No. El generoso entrega su tiempo, su cuerpo, su agenda y sus amistades sin ninguna prevención. Un señor generoso se deja querer y quiere, despilfarra su vida a manos de ese amor y no se anda con vueltas miserables.
Que tenga ganas y capacidades de aprender todo lo que divierte y conviene entre las sábanas. deberá entender que nadie nace sabiendo y que solemos tener dispares necesidades y costumbres. Que aprecie, tolere y, en el caso que no pueda, respete el pasado de una. Que sea capaz de dormir de otra forma si ronca. Y casi nada más. Una amiga me dijo que los hombres de ese tenor ya se extinguieron o nunca existieron, sin embargo yo encontré uno que no le pareció que pedía mucho!

No hay comentarios: