El humo impide por unos segundos que vea su cuerpo desnudo, tendido en la cama reposa frágil e inocente, con mi mano derecha lo espanto y recupero un paisaje ondulante y obsceno que me llama a la acción, espero, quiero estirar la agonía y así lograr el máximo placer, sentado observo, recorro su figura con mis ojos tan impunes como culpables, saberla dormida me excita y disparo un respirar mas pausado y cálido, saboreo lo que veo, intento oler pero no estoy cerca, no aguanto, me inclino y sin tocarla huelo con discreción, lleno mis pulmones de pecado y dejo que su olor juegue dentro mió unos segundos.Vuelvo a sentarme convencido de que aun no es el momento, quemo lo último que queda del cigarrillo y lo hundo en el cenicero, soy egoísta, no quiero testigos.
Me angustia esperar, necesito hacer, mi mirada ahora se turbia gracias al deseo, intento generar alguna reacción en su cuerpo ofrendado solo con mis ojos lascivos, lo consigo, ella gira frágilmente y deja ver una manzana redonda y blanca que tienta a la mordedura caníbal, el tiempo pasa y nadie lo detiene, no hay un sentido para hacerlo, es un instante que vuelvo eterno, lo grabo en mi retina, en mi recuerdo, lejos de las heridas.
Soplo la ultima bocanada de humo y me acerco, lo tomo, me gusta, me adueño, alimento mi placer, soy de nuevo, hago otra vez.


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